Tiempo para soñar
Tiempo para soñar
Viviendo en un mundo como este, crecí siendo afortunada, aunque la mayoría del tiempo no me sienta así.
Crecí sin tener la oportunidad de asistir a cualquier tipo de taller, club, arte marcial o cualquier cosa que hiciera que tuviera talento para algo. La mayor parte del tiempo lo encuentro como una terrible desventaja, sin embargo, si hoy estamos aquí ha sido gracias a una mujer que dio mucho de sí misma.
A veces me pregunto hasta dónde hubieran llegado mis antecesores si hubiesen tenido las oportunidades que se les arrebataron desde siempre.
Nunca he ido a clases extra para aprender un idioma, ni a clases de dibujo más allá de las que llegaron a darme durante dos meses en segundo año de primaria y más recientemente un par de semestres en la universidad.
Tampoco tuve clases de música, tengo una leve noción de la diferencia entre melodía, y ritmo y entiendo cómo leer las notas, a pesar de que es algo que tengo tan poco desarrollado que para leer una sola línea de una partitura tardaría bastante. Mis clases de música en la primaria fueron aprender a ponerte nerviosa ante la presión, y dibujar correctamente la clave de sol. Luego de ello tuve una clase de música en la secundaria, donde nos enseñaron las mismas melodías una y otra vez en una flauta, instrumento que no me llamaba la atención, ya que mis dedos querían tocar piano. Trabajé un tiempo con mi madre y me compré un teclado, pero desde entonces se ha quedado abandonado en una esquina de mi habitación, ya que no sé cómo aprender y tampoco parece que tenga la paciencia para ello.
Soy terriblemente impaciente conmigo misma, así que si no progreso ridículamente pronto en algo automáticamente siento que he perdido mi tiempo y lo abandono de inmediato. Sé que la práctica hace al maestro, pero es que la falta de maestros, mentores y en general adultos en mi vida sí que ha tenido consecuencias. Siempre he sido floja para hacer tarea, en parte por ello aprendí a desvelarme, porque de otra forma me habría quedado en la misma primaria. Aún así tengo diplomas de mi primaria y preparatoria. De secundaria no tengo, decidí que quería aprender a socializar aunque fuera un poco. Terrible decisión, de haber hecho algo en secundaria quizá ahora sería muy diferente, pero así como hice que sucediera y no puedo volver el tiempo atrás. Aún si pudiera, posiblemente no querría siquiera intentarlo por temor a crear una paradoja temporal.
Tampoco tuve internet la mayor parte de mi vida, ni siquiera televisión con cable. Y hubiera estado bien, si hubiésemos tenido más libros que llamaran mi atención, o hubiera tenido alguna actividad, o viviera en el campo, donde podría haber aprendido muchas cosas básicas sobre la preparación de alimentos, cultivo y cosecha. Venga, ni siquiera tuve un videojuego o una patineta. Así que lo único que conseguí en esos años fue aprender un poco de japonés, depresión, perderme muchas oportunidades ya que tampoco tenía permitido salir demasiado lejos demasiado tiempo. Pero mis ganas de aprender y no sólo quedarme sola en casa sin hacer nada se hicieron cada vez más grandes al punto de salir sin permiso y saltarme mi propia casa porque no encontré las llaves al regresar.
Sé que mi vida no es un ejemplo a seguir, y eso es una de las cosas más me impacientan y deprimen. Y lo peor del caso es que ahora simplemente me acostumbré a perder el preciado tiempo.
A los 22 años siento como si toda mi vida hubiera sido una completa pérdida de tiempo, especialmente porque perdí dos años en mi vida en una depresión severa durante la cual no sé qué hice.
A esta edad todos los personajes que admiro ya habían o estaban haciendo algo de su vida. ¿Y qué hago yo? Escribir en un blog que nadie lee, ser fan de algunas bandas, desperdiciar mi talento y atrasarme con mis tareas porque el ser capaz de levantarme de la cama siquiera a veces es un reto enorme. Pero no quiero que lo sea, mis sueños son muy grandes, sólo debo tener una ambición igual de grande. Ser ambiciosa, eso es lo que me hace falta. Habrá personas a quienes la ambición puede destruir, pero en mi caso, sé que me ayudará a construirme.
Puedo culpar muchas cosas de mi vida, pero la principal culpable soy yo, y estoy consciente de ello.
Es triste que vivamos en un mundo tan impresionante y basto, porque si eres como yo, y a los 13 años no has ganado una medalla de oro en las olimpiadas, sentirás que has desperdiciado tu existencia entera.
Quizá sólo debo aprender a ser constante, lo cual cuesta horrores. Y también algo sobre la paciencia. Y algo más acerca del control del tiempo, y un poco sobre ser autodidacta. No debo olvidar que los más grandes personajes a los que tanto admiro y respeto, fueron en su mayoría autodidactas, así que debo hacer lo mismo.
Aún así, por lo menos puedo decir que tuve tiempo para soñar, y eso es algo que pocos pueden decir. Tuve tiempo de sobra para soñar despierta y pensar sobre qué es lo que quería hacer con mi vida, aunque nunca lo hago.
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